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¿Es malo entrenar con agujetas? La guía experta para decidir

Mario Santacruz.

22 de octubre de 2025

¿Es malo entrenar con agujetas? La guía experta para decidir

Índice

Las agujetas, ese dolor muscular que aparece uno o dos días después de un entrenamiento intenso o inusual, son una experiencia común para casi cualquier persona que se ejercita. Entender qué son realmente y cómo gestionarlas es crucial para mantener un progreso constante, evitar lesiones y optimizar tu recuperación, permitiéndote seguir avanzando hacia tus objetivos sin caer en trampas o mitos.

Gestionar el entrenamiento con agujetas: claves para una recuperación inteligente y segura

  • Las agujetas son microrroturas musculares por ejercicio intenso, no ácido láctico, y son parte del proceso de adaptación.
  • Entrenar con agujetas leves a moderadas mediante recuperación activa (ejercicios de baja intensidad) puede ser beneficioso y acelerar la recuperación.
  • Evita el entrenamiento intenso del mismo grupo muscular si el dolor es severo para prevenir lesiones graves o sobreentrenamiento.
  • Diferencia el dolor de agujetas (generalizado, mejora con movimiento) de una lesión (agudo, localizado, empeora con movimiento).
  • Prioriza una nutrición adecuada, sueño de calidad y técnicas como el foam roller para una recuperación efectiva.

Antes de decidir, entiende tu dolor: qué son realmente las agujetas

Cuando sientes ese característico dolor muscular uno o dos días después de un esfuerzo físico, estás experimentando lo que conocemos popularmente como agujetas o, en términos más técnicos, Dolor Muscular de Aparición Tardía (DOMS). Es una señal de que tus músculos han trabajado duro y están iniciando un proceso de adaptación. Pero, ¿qué ocurre exactamente dentro de ellos para generar esa sensación?

La ciencia detrás del malestar: desmontando el viejo mito del ácido láctico

Durante mucho tiempo, la creencia popular y, lamentablemente, incluso algunas teorías antiguas en el ámbito deportivo, atribuían las agujetas a la cristalización de ácido láctico en los músculos. Sin embargo, como profesional, te aseguro que este es un mito completamente desmentido por la ciencia moderna. El ácido láctico, o más correctamente, el lactato, se produce durante el ejercicio intenso, pero se metaboliza y elimina del cuerpo en cuestión de minutos u horas, no días. La verdadera causa del malestar es una respuesta inflamatoria compleja a nivel celular.

Microrroturas musculares: por qué este "daño" controlado es clave para hacerte más fuerte

El origen real de las agujetas reside en las microrroturas o microtraumatismos en las fibras musculares. Estas pequeñas lesiones ocurren cuando sometemos al músculo a un esfuerzo al que no está acostumbrado, especialmente durante la fase excéntrica del movimiento (cuando el músculo se alarga bajo tensión, como al bajar una pesa). Lejos de ser algo negativo, este "daño" controlado es, en realidad, un mecanismo de adaptación. El cuerpo responde a estas microrroturas con un proceso de reparación que no solo restaura las fibras, sino que las hace más fuertes y resistentes, preparándolas para futuros esfuerzos. Es, en esencia, la base del crecimiento muscular y la mejora de la fuerza.

Agujetas vs. Lesión: cómo diferenciar el dolor normal del progreso de una señal de alarma que exige parar

Esta es, sin duda, una de las distinciones más importantes que debes aprender a hacer. Como siempre digo, escuchar a tu cuerpo es la habilidad más valiosa que puedes desarrollar. Aquí te dejo una guía práctica para diferenciar entre el dolor de agujetas y el de una posible lesión:

  • Dolor de agujetas:
    • Suele ser un dolor generalizado en el grupo muscular trabajado.
    • Aparece entre 24 y 48 horas después del ejercicio.
    • Se siente como una rigidez, pesadez o sensibilidad al tacto.
    • A menudo es bilateral (afecta a ambos lados del cuerpo por igual si has entrenado ambos).
    • Mejora con el movimiento ligero o el calentamiento.
    • No hay hinchazón visible ni hematomas.
  • Dolor de lesión:
    • Generalmente es un dolor agudo, localizado y punzante en un punto específico.
    • Puede aparecer de forma inmediata durante o justo después del ejercicio.
    • Empeora con el movimiento o al intentar realizar ciertas acciones.
    • Suele ser unilateral (afecta solo a un lado).
    • Puede ir acompañado de hinchazón, hematomas, debilidad o limitación severa del rango de movimiento.
    • No mejora, o incluso empeora, con el movimiento.

Si tienes dudas o el dolor se parece más a las características de una lesión, es fundamental detenerse y buscar la opinión de un profesional.

La pregunta del millón: ¿deberías entrenar con el cuerpo dolorido o es un error?

Esta es la cuestión que me plantean con más frecuencia, y la respuesta, como en casi todo en el entrenamiento, no es un simple sí o no. Depende de la intensidad de tus agujetas, del tipo de entrenamiento que quieras realizar y, sobre todo, de tu capacidad para escuchar las señales de tu propio cuerpo. Mi enfoque siempre es buscar el equilibrio entre el progreso y la prevención de lesiones.

La regla de oro: aprende a escuchar a tu cuerpo y a medir la intensidad de tu dolor

Antes de tomar cualquier decisión, tómate un momento para evaluar cómo te sientes. ¿Es un dolor leve que apenas notas, o es tan intenso que te cuesta moverte? Como profesional, te diría que uses una escala subjetiva del 1 al 10, donde 1 es casi imperceptible y 10 es un dolor insoportable. Si tus agujetas están entre un 1 y un 4, es probable que puedas considerar la recuperación activa. Si están por encima de un 5 o 6, y especialmente si afectan significativamente tu rango de movimiento o la capacidad de realizar el ejercicio correctamente, es una señal clara para reconsiderar o modificar tu plan.

"Escuchar a tu cuerpo no es una señal de debilidad, sino de inteligencia. Es la clave para un progreso sostenible y para evitar lesiones que te alejen de tus objetivos a largo plazo."

El "NO" rotundo: cuándo las agujetas te están gritando que necesitas un descanso total

Hay momentos en los que el dolor de agujetas es tan severo que intentar entrenar el mismo grupo muscular con alta intensidad sería un error garrafal. Si el dolor es agudo, limita drásticamente tu movimiento, o sientes una debilidad significativa, tu cuerpo te está pidiendo un descanso completo para ese grupo muscular. Ignorar estas señales no solo no te hará más fuerte, sino que te expondrá a un riesgo mucho mayor de sufrir una lesión muscular grave, como un desgarro o una distensión, que te dejará fuera de juego por mucho más tiempo. En estos casos, la mejor estrategia es el descanso activo o enfocarse en otros grupos musculares completamente diferentes.

El "SÍ, pero con condiciones": descubre los sorprendentes beneficios de la recuperación activa

Aquí es donde entra en juego uno de mis conceptos favoritos: la recuperación activa. Si tus agujetas son leves o moderadas (ese 1-4 en nuestra escala), realizar ejercicio de baja intensidad puede ser increíblemente beneficioso. ¿Por qué? Porque el movimiento suave aumenta el flujo sanguíneo a los músculos adoloridos. Este aumento de la circulación ayuda a eliminar los productos de desecho metabólico acumulados y a transportar oxígeno y nutrientes esenciales para la reparación muscular. En mi experiencia, esto no solo acelera la recuperación, sino que a menudo reduce la percepción del dolor, haciéndote sentir mejor más rápido. Es una herramienta poderosa para mantener la consistencia en tu rutina sin sobrecargar tu cuerpo.

Zdjęcie ¿Es malo entrenar con agujetas? La guía experta para decidir

Guía práctica: cómo entrenar de forma inteligente cuando tienes agujetas

Una vez que has evaluado tu dolor y has decidido que la recuperación activa o un entrenamiento modificado es la mejor opción, es fundamental saber cómo implementarlo de forma segura y efectiva. No se trata de "aguantar el dolor", sino de entrenar con inteligencia y respeto por tu proceso de recuperación.

El poder de la recuperación activa: qué ejercicios de baja intensidad aceleran tu alivio

Para la recuperación activa, la clave es la baja intensidad y el bajo impacto. El objetivo es moverte, no agotarte. Aquí te dejo algunos ejemplos que recomiendo a mis clientes:

  • Caminar: Una caminata ligera de 20-30 minutos es excelente para activar la circulación.
  • Nadar: El agua reduce el impacto en las articulaciones y permite un movimiento fluido y suave de todo el cuerpo.
  • Yoga suave o estiramientos dinámicos: Ayudan a mejorar la flexibilidad y el rango de movimiento sin forzar los músculos.
  • Ciclismo ligero: En una bicicleta estática o al aire libre, manteniendo una resistencia baja.
  • Elíptica: Ofrece un ejercicio cardiovascular de bajo impacto que involucra varios grupos musculares.

La idea es que te sientas mejor después de realizar estas actividades, no más dolorido.

Planifica tu semana como un profesional: cómo alternar grupos musculares para no frenar tu progreso

Una estrategia muy efectiva cuando tienes agujetas en un grupo muscular es simplemente entrenar otro. Si tus piernas están doloridas por una sesión intensa de sentadillas, puedes dedicar el día a trabajar la parte superior del cuerpo (brazos, hombros, espalda) o el core. Esta alternancia permite que los músculos afectados se recuperen completamente mientras sigues progresando en otras áreas. Es una forma inteligente de mantener la consistencia en tu entrenamiento sin sobrecargar ninguna parte de tu cuerpo.

Menos es más: la técnica clave de reducir la carga y el volumen para seguir avanzando sin riesgo

Si decides entrenar el mismo grupo muscular que tiene agujetas, incluso si son leves, es crucial reducir la carga y el volumen. Esto significa usar menos peso, hacer menos repeticiones o series, o incluso optar por ejercicios con menor impacto. Por ejemplo, si normalmente haces sentadillas con barra, podrías optar por sentadillas con peso corporal o con una resistencia muy ligera. El objetivo no es buscar el fallo muscular ni la intensidad máxima, sino mantener el movimiento y estimular suavemente el músculo para favorecer la recuperación, sin añadir más estrés que pueda retrasarla o causar una lesión.

Los peligros de ignorar las señales: ¿qué pasa si entrenas al límite con dolor?

Aunque la mentalidad "no pain, no gain" es popular, como profesional, debo advertirte que ignorar las señales de tu cuerpo cuando tienes agujetas severas puede tener consecuencias muy negativas. El cuerpo es una máquina increíble, pero tiene límites, y empujarlos sin inteligencia es una receta para el desastre.

El atajo más rápido hacia la lesión: aumentando el riesgo de desgarros y contracturas

Entrenar con dolor muscular severo es como conducir un coche con una luz de advertencia encendida en el salpicadero. Si ignoras esa señal y sigues acelerando, lo más probable es que el motor termine fallando. En el caso de tus músculos, las microrroturas ya existentes los hacen más vulnerables. Añadir más estrés y tensión a un músculo que ya está en proceso de reparación aumenta drásticamente el riesgo de sufrir lesiones más graves, como desgarros musculares, distensiones o contracturas severas. Estas lesiones no solo son dolorosas, sino que requieren un tiempo de recuperación mucho mayor, alejándote de tus objetivos por semanas o incluso meses.

El fantasma del sobreentrenamiento: cuando la mentalidad "no pain, no gain" destruye tu rendimiento

La persistencia en el entrenamiento intenso sin permitir una recuperación adecuada, especialmente cuando el cuerpo ya está dolorido, puede llevar al temido síndrome de sobreentrenamiento. Esto no solo afecta tu rendimiento físico, sino también tu estado de ánimo, tu sueño y tu sistema inmunológico. Los síntomas incluyen fatiga crónica, disminución del rendimiento, alteraciones del sueño, irritabilidad y mayor susceptibilidad a enfermedades. La mentalidad de "no pain, no gain" llevada al extremo puede ser contraproducente y, en lugar de construir, terminará destruyendo tu progreso y tu salud a largo plazo. La clave está en el equilibrio y la inteligencia en la planificación.

Acelera tu recuperación: estrategias efectivas para aliviar las agujetas más rápido

Más allá de saber cuándo entrenar y cuándo descansar, existen diversas estrategias que puedes implementar para ayudar a tu cuerpo a recuperarse más rápido y aliviar ese molesto dolor muscular. Como siempre digo, la recuperación es tan importante como el propio entrenamiento.

Nutrición para tus músculos: qué comer y beber para optimizar la reparación de fibras

Lo que pones en tu cuerpo es el combustible para su recuperación. Una nutrición adecuada es fundamental para reparar esas microrroturas y reponer las reservas de energía. Asegúrate de:

  • Consumir suficiente proteína: Es el macronutriente clave para la reparación y el crecimiento muscular. Incluye fuentes de proteína magra en cada comida (pollo, pescado, huevos, legumbres, lácteos).
  • Hidratarte adecuadamente: El agua es vital para todos los procesos celulares, incluida la eliminación de desechos y el transporte de nutrientes. Bebe suficiente agua a lo largo del día.
  • Incluir carbohidratos complejos: Ayudan a reponer el glucógeno muscular, tu principal fuente de energía.
  • Grasas saludables: Son importantes para la función hormonal y la reducción de la inflamación.

El superpoder del descanso: por qué dormir bien es el mejor y más barato recuperador muscular

Si hay un "secreto" para la recuperación, es este: el sueño de calidad. Durante el sueño profundo, tu cuerpo libera hormonas de crecimiento y lleva a cabo la mayor parte de los procesos de reparación tisular. Es cuando tus músculos se reconstruyen, tus tejidos se reparan y tu sistema nervioso se recupera. Prioriza entre 7 y 9 horas de sueño ininterrumpido cada noche. Es, sin duda, la herramienta de recuperación más efectiva y subestimada que tenemos a nuestra disposición.

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Mitos vs. Realidad: ¿funcionan de verdad los estiramientos, el foam roller o el famoso agua con azúcar?

El mundo del fitness está lleno de consejos, algunos útiles y otros no tanto. Aquí desglosamos algunos comunes sobre las agujetas:

  • Agua con azúcar: Un mito muy arraigado en España. La idea de que disuelve los cristales de ácido láctico es completamente falsa, ya que, como hemos visto, las agujetas no son causadas por ácido láctico. No tiene ningún efecto en la recuperación de las agujetas.
  • Estiramientos estáticos: Si bien son importantes para la flexibilidad general, los estudios han demostrado que los estiramientos estáticos realizados justo después del entrenamiento tienen un efecto mínimo o nulo en la prevención o reducción de las agujetas. De hecho, estirar intensamente un músculo muy dolorido podría incluso ser contraproducente.
  • Rodillo de espuma (Foam roller) o masajes: ¡Estos sí funcionan! La auto-liberación miofascial con un foam roller o un masaje profesional puede ayudar a mejorar el flujo sanguíneo, reducir la tensión muscular y aliviar el dolor de las agujetas.
  • Baños de contraste (agua fría y caliente): Algunas personas encuentran alivio con esta técnica, ya que la alternancia de temperaturas puede mejorar la circulación y reducir la inflamación.

Preguntas frecuentes

Las agujetas (DOMS) son microrroturas musculares por un esfuerzo intenso o inusual, no por ácido láctico. El dolor es una respuesta inflamatoria natural que indica que tus músculos se están adaptando y fortaleciendo.

Sí, con agujetas leves a moderadas, la recuperación activa (ejercicios de baja intensidad como caminar o nadar) puede ser beneficiosa. Aumenta el flujo sanguíneo, acelerando la eliminación de desechos y la reparación muscular.

Las agujetas son un dolor generalizado, bilateral, que mejora con el movimiento. Una lesión es un dolor agudo, localizado, unilateral, que empeora con el movimiento y puede incluir hinchazón o debilidad. Escucha a tu cuerpo.

Si el dolor es severo, limita el movimiento o es agudo, es crucial evitar el entrenamiento intenso del mismo grupo muscular. Prioriza el descanso total para esa zona o entrena otros grupos musculares para evitar lesiones graves.

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Autor Mario Santacruz
Mario Santacruz
Soy Mario Santacruz, un apasionado del deporte con más de diez años de experiencia en el ámbito del rugby. A lo largo de mi carrera, he tenido la oportunidad de trabajar como entrenador y analista, lo que me ha permitido adquirir un profundo conocimiento sobre las estrategias y dinámicas del juego. Mi especialización se centra en el desarrollo de talentos jóvenes y en la promoción de una cultura deportiva saludable, donde el respeto y la disciplina son fundamentales. Mi enfoque se basa en la importancia de compartir información precisa y actualizada, ya que considero que la educación es clave para el crecimiento de los aficionados y jugadores. A través de mis escritos en todorugby.es, busco no solo informar, sino también inspirar a otros a involucrarse en este apasionante deporte, fomentando una comunidad unida y comprometida. Mi misión es contribuir al desarrollo del rugby en España, ofreciendo contenido que no solo sea educativo, sino también motivador, resaltando la belleza del juego y su capacidad para unir a las personas. Espero que mis artículos sean una fuente de confianza y un recurso valioso para todos los que comparten esta pasión.

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