Como corredor y entrenador, he visto innumerables veces cómo un buen calentamiento puede marcar la diferencia entre una sesión de entrenamiento frustrante o una carrera llena de lesiones, y una experiencia fluida y gratificante. Este artículo es tu guía práctica y detallada para dominar el calentamiento antes de correr, una lectura esencial que te ayudará a prevenir lesiones y a potenciar tu rendimiento desde la primera zancada.
Prepara tu cuerpo para correr y evita lesiones con un calentamiento dinámico eficaz.
- El calentamiento es crucial para elevar la temperatura muscular, mejorar el flujo sanguíneo y aumentar la elasticidad, reduciendo el riesgo de lesiones.
- Se recomienda el calentamiento dinámico, que implica movimientos activos, en lugar de los estiramientos estáticos antes de correr.
- Una rutina efectiva dura entre 10 y 15 minutos y consta de tres fases: activación cardiovascular, movilidad articular y activación muscular.
- Ejercicios clave incluyen balanceos de piernas, círculos de cadera, sentadillas y zancadas dinámicas.
- Los errores comunes a evitar son saltarse el calentamiento, realizar estiramientos estáticos o hacer un calentamiento demasiado corto o intenso.
Por qué calentar antes de correr es clave para evitar lesiones
Para mí, el calentamiento no es un extra, es una parte no negociable de cualquier sesión de carrera. Es el ritual que prepara tu cuerpo, paso a paso, para el esfuerzo que viene. Un buen calentamiento aumenta gradualmente tu frecuencia cardíaca, eleva la temperatura muscular y mejora el flujo sanguíneo hacia esos músculos que tanto vas a exigir. Esto, a su vez, incrementa la elasticidad muscular y la movilidad articular, reduciendo significativamente el riesgo de esas lesiones comunes que tanto nos frustran a los corredores, como los desgarros musculares, las tendinitis o los temidos esguinces. Además, y esto es algo que a menudo se subestima, prepara tu sistema nervioso para una mejor coordinación y eficiencia en cada zancada, lo que se traduce directamente en un mejor rendimiento.
La ciencia detrás del calentamiento: Qué le pasa a tu cuerpo cuando empiezas a moverte
Cuando empiezas a calentar, tu cuerpo no solo se "despierta", sino que experimenta una serie de cambios fisiológicos muy específicos y beneficiosos. El aumento de la temperatura corporal y muscular facilita la liberación de oxígeno de la hemoglobina y la mioglobina, haciendo que tus músculos sean más eficientes. La mejora del flujo sanguíneo lleva más nutrientes y oxígeno a las células musculares, mientras que, a nivel articular, se incrementa la producción y viscosidad del líquido sinovial, que es como el "aceite" de tus articulaciones. En mi experiencia, esta lubricación es fundamental para que tus articulaciones se muevan con fluidez y sin fricción, preparándolas para el impacto repetitivo de la carrera.
Más allá de la prevención: Los beneficios ocultos de un buen calentamiento para tu rendimiento
Sí, prevenir lesiones es vital, pero un calentamiento bien hecho va mucho más allá. He visto cómo mis atletas, y yo mismo, experimentamos mejoras tangibles en el rendimiento gracias a una preparación adecuada. Aquí te detallo algunos de esos beneficios:
- Activación neuromuscular óptima: El calentamiento "despierta" la conexión entre tu cerebro y tus músculos, permitiendo que se contraigan de forma más potente y coordinada.
- Mejora de la coordinación y el equilibrio: Los movimientos dinámicos refinan tu propiocepción, es decir, la capacidad de tu cuerpo para sentir su posición en el espacio, lo que es clave para una zancada eficiente.
- Mayor eficiencia de la zancada: Con los músculos y articulaciones preparados, tu cuerpo puede ejecutar movimientos más amplios y fluidos, lo que te permite correr con menos esfuerzo y mayor velocidad.
- Preparación mental: No subestimes el poder de la mente. Un calentamiento te ayuda a concentrarte, a visualizar tu carrera y a entrar en el "modo" de entrenamiento o competición.
El error número 1 que cometen el 90% de los corredores principiantes (y cómo evitarlo)
Si tuviera que señalar un único error que veo una y otra vez, especialmente entre los corredores principiantes, es saltarse el calentamiento por completo. Muchos piensan que es una pérdida de tiempo o que "ya calentarán" con los primeros kilómetros. ¡Nada más lejos de la realidad! Este es, sin duda, el error más grave y el que aumenta drásticamente el riesgo de lesiones. Lanzarte a correr con los músculos fríos y las articulaciones sin preparar es como intentar arrancar un coche en pleno invierno sin dejar que el motor se caliente. Simplemente, no va a funcionar de forma óptima y corres el riesgo de estropear algo. La clave está en dedicarle esos minutos esenciales para que tu cuerpo esté listo.
Calentamiento dinámico vs. estático: Por qué tus músculos prefieren el movimiento
Aquí es donde a menudo surge la confusión. Durante años, la gente creyó que estirar estáticamente antes de correr era lo correcto. Sin embargo, la ciencia y mi propia experiencia en el campo han demostrado que el calentamiento dinámico es el método preferido y más efectivo antes de cualquier actividad de carrera. Tus músculos, para prepararse para el movimiento, necesitan movimiento.
Desmontando un mito: Por qué los estiramientos estáticos antes de correr te están frenando
Permíteme ser claro: los estiramientos estáticos, esos en los que mantienes una posición fija durante 20 o 30 segundos, no son recomendables justo antes de correr. ¿Por qué? Porque pueden reducir temporalmente la potencia muscular y la capacidad de tus músculos para generar fuerza, lo que, irónicamente, podría afectar negativamente tu rendimiento. Además, no son efectivos para prevenir lesiones agudas durante la carrera. Guarda los estiramientos estáticos para después de correr, cuando tus músculos están calientes y el objetivo es mejorar la flexibilidad a largo plazo.
Qué es el calentamiento dinámico y por qué es el método preferido por los profesionales
El calentamiento dinámico consiste en realizar movimientos activos y controlados que llevan tus articulaciones a través de su rango completo de movimiento. Piensa en ello como una preparación activa para la acción. Sus beneficios son múltiples y por eso es el método que yo, y la mayoría de los profesionales, recomendamos:
- Imita los gestos de la carrera: Los ejercicios dinámicos replican los movimientos que harás al correr, preparando específicamente los músculos y articulaciones involucrados.
- Activa grupos musculares específicos: Ayuda a "despertar" y poner a punto los músculos clave que necesitarás, como glúteos, isquiotibiales y cuádriceps.
- Mejora la movilidad sin comprometer la fuerza: Aumentas tu rango de movimiento sin la reducción de potencia que se asocia con los estiramientos estáticos.
Movimientos que suman: Cómo la activación dinámica prepara tus articulaciones y músculos para el impacto
El impacto repetitivo de la carrera es una de las mayores demandas para nuestro cuerpo. Los movimientos dinámicos son como un ensayo general. Al realizarlos, no solo estás aumentando la temperatura y el flujo sanguíneo, sino que también estás preparando tus articulaciones para absorber y distribuir esas fuerzas. Estás enseñando a tus músculos a trabajar en conjunto, a estabilizar tus articulaciones y a reaccionar de forma eficiente. Esto mejora el rango de movimiento funcional y asegura que todo tu sistema musculoesquelético esté listo para la tarea, minimizando el riesgo de sobrecarga y lesión.
Tu rutina de calentamiento definitiva en 10 minutos
Ahora que entiendes la importancia, te voy a guiar a través de una rutina de calentamiento completa y bien estructurada que, en solo 10 a 15 minutos, dejará tu cuerpo listo para volar. La he dividido en tres fases principales para que sea fácil de seguir y maximice sus beneficios.
Fase 1 (Minutos 0-3): Despierta tu corazón con una activación cardiovascular suave
El objetivo de esta primera fase es elevar gradualmente tu frecuencia cardíaca y la temperatura corporal general. Queremos que tu cuerpo empiece a entender que se acerca el momento de la acción, pero sin fatigarte. Piensa en ello como el preámbulo, suave y progresivo.
El trote perfecto: Ritmo, duración y sensaciones que debes buscar
Mi recomendación es empezar con un trote muy ligero. Debes sentir que puedes mantener una conversación sin dificultad. No es una carrera, es un "despertar". Si no tienes espacio para trotar, caminar a paso rápido también es una excelente opción. La idea es que te sientas un poco más caliente, que la sangre empiece a fluir y que tus músculos dejen de sentirse "rígidos". No busques velocidad, busca sensaciones de preparación.
Alternativas si no puedes trotar: Caminar rápido o bicicleta estática
- Caminar a paso rápido: Si estás en un espacio reducido o simplemente prefieres no trotar de inmediato, caminar a un ritmo vivo durante 3-5 minutos es perfectamente válido.
- Bicicleta estática o elíptica a baja intensidad: Si tienes acceso a un gimnasio o equipo en casa, unos minutos en la bicicleta o elíptica a una intensidad muy suave también cumplen la función de activación cardiovascular.
Fase 2 (Minutos 3-7): "Engrasa" tus articulaciones con ejercicios de movilidad
Una vez que tu corazón está un poco más activo, es hora de enfocarse en las articulaciones. Esta fase se trata de mejorar el rango de movimiento y lubricar esas "bisagras" que tanto trabajarán al correr. Verás cómo te sientes más suelto y ágil.
Tobillos y caderas a punto: Los círculos y rotaciones que no pueden faltar
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Círculos de tobillo:
- Propósito: Lubricar la articulación del tobillo y mejorar su rango de movimiento, crucial para absorber el impacto.
- Ejecución: De pie, levanta ligeramente un pie del suelo. Realiza círculos amplios con el tobillo en ambas direcciones (10-15 repeticiones por dirección). Luego, cambia de pie.
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Círculos de cadera:
- Propósito: Aumentar la movilidad de la articulación de la cadera, fundamental para una zancada eficiente.
- Ejecución: De pie, apóyate en una pared o algo estable si lo necesitas. Levanta una rodilla hacia el pecho y luego realiza círculos amplios con la cadera hacia afuera y hacia adentro (10 repeticiones por dirección). Repite con la otra pierna.
Libera tu zancada: Balanceos de piernas frontales y laterales explicados
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Balanceos de piernas frontales (hacia adelante y atrás):
- Propósito: Mejorar la flexibilidad dinámica de los isquiotibiales y flexores de cadera, lo que contribuye a una zancada más larga y fluida.
- Ejecución: De pie, apóyate en una pared. Balancea una pierna hacia adelante y hacia atrás de forma controlada, aumentando gradualmente la amplitud (10-15 repeticiones por pierna).
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Balanceos de piernas laterales (de lado a lado):
- Propósito: Aumentar la movilidad de la cadera en el plano lateral, importante para la estabilidad y para prevenir lesiones.
- Ejecución: De pie, apóyate en una pared y gira tu cuerpo de lado a ella. Balancea una pierna de lado a lado, cruzando ligeramente por delante de la otra pierna (10-15 repeticiones por pierna).
Fase 3 (Minutos 7-10): Activa tus "motores" con ejercicios específicos
Esta es la fase donde realmente "despertamos" los músculos clave para correr. Aquí es donde activamos los "motores" que te impulsarán y te mantendrán estable. Es mi parte favorita porque sientes cómo tu cuerpo se prepara para el esfuerzo.
Despierta tus glúteos: La importancia del "músculo rey" del corredor
Si hay un músculo que considero el "rey" para los corredores, ese es el glúteo. Unos glúteos fuertes y bien activados son cruciales para la potencia en tu zancada, para la estabilidad de la pelvis y para prevenir problemas en rodillas y espalda baja. Es absolutamente esencial activarlos antes de cada carrera.
Sentadillas al aire y zancadas dinámicas: Cómo ejecutarlas correctamente
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Sentadillas con peso corporal (air squats):
- Propósito: Activar glúteos, cuádriceps e isquiotibiales de forma funcional.
- Ejecución: Colócate de pie con los pies al ancho de los hombros. Baja la cadera como si fueras a sentarte en una silla, manteniendo la espalda recta y el pecho erguido. Asegúrate de que tus rodillas no sobrepasen demasiado los dedos de los pies. Vuelve a la posición inicial. Haz 10-15 repeticiones.
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Zancadas dinámicas (lunges):
- Propósito: Activar glúteos, cuádriceps e isquiotibiales, mejorando la estabilidad y el equilibrio.
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Ejecución:
- Hacia adelante: Da un paso largo hacia adelante con una pierna, bajando la cadera hasta que ambas rodillas formen un ángulo de 90 grados. La rodilla trasera casi toca el suelo, y la delantera está alineada con el tobillo. Vuelve y alterna piernas (8-10 por pierna).
- Hacia atrás: Similar a la anterior, pero dando el paso hacia atrás.
- Laterales: Da un paso amplio hacia un lado, manteniendo la otra pierna estirada. Baja la cadera hacia la pierna que se flexiona. Vuelve y alterna (8-10 por pierna).
Incorporando la técnica de carrera: "Skippings" y talones al glúteo para mejorar tu eficiencia
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Skipping (elevación de rodillas):
- Propósito: Mejorar la coordinación, la elevación de rodillas y la reactividad del pie.
- Ejecución: Corre en el sitio o avanzando muy lentamente, elevando las rodillas de forma alterna hacia el pecho. Mantén un ritmo rápido y ligero (20-30 segundos).
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Talones al glúteo (butt kicks):
- Propósito: Trabajar la fase de recuperación de la pierna y la activación de los isquiotibiales.
- Ejecución: Corre en el sitio o avanzando, llevando los talones hacia los glúteos con cada zancada. Mantén los muslos relativamente verticales (20-30 segundos).
Adapta tu calentamiento a cada tipo de entrenamiento
Un error común es pensar que un calentamiento sirve para todo. Pero, como buen entrenador, te diré que la clave está en la adaptabilidad. No es lo mismo prepararse para un rodaje suave que para una carrera de alta intensidad. Tu calentamiento debe ser un reflejo del esfuerzo que vas a realizar.
No es lo mismo un rodaje suave que un día de series: Ajusta la intensidad
Para un rodaje suave o una carrera de recuperación, tu calentamiento puede ser un poco más corto y menos intenso, quizás los 10 minutos básicos que te he descrito. El objetivo es simplemente activar el cuerpo. Sin embargo, para entrenamientos de velocidad, series, fartleks o una carrera exigente, necesitas un calentamiento más exhaustivo y específico. Aquí, podrías alargar cada fase un poco más y añadir repeticiones o ejercicios más dinámicos que simulen la intensidad que vas a encontrar.
Calentamiento para una carrera de 5k o 10k: Qué debes añadir
Cuando te enfrentas a una carrera, especialmente una de 5k o 10k donde la intensidad es alta desde el principio, es crucial añadir algunos elementos extra. Yo siempre recomiendo incluir algunas aceleraciones cortas (de 50 a 100 metros) a un ritmo progresivo que se acerque a tu ritmo de carrera. Esto ayuda a tu cuerpo a "recordar" la velocidad y a activar las fibras musculares rápidas. También puedes incorporar ejercicios dinámicos que simulen la intensidad de la competición, como saltos suaves o zancadas con un poco más de explosividad.
Preparación para trail running: Ejercicios clave para terrenos irregulares
El trail running presenta desafíos únicos debido a los terrenos irregulares y cambiantes. Por eso, tu calentamiento debe reflejar esas demandas. Aquí te sugiero algunos puntos clave:
- Mayor énfasis en la movilidad de tobillos y caderas: Necesitarás una gran adaptabilidad en estas articulaciones para sortear obstáculos.
- Ejercicios de equilibrio: Incorpora movimientos monopodal (a una sola pierna) como el "árbol" o pequeños saltos para mejorar la estabilidad.
- Movimientos que imiten las demandas del terreno: Zancadas laterales más pronunciadas, pasos cruzados o pequeñas elevaciones sobre un escalón pueden ser muy útiles.
- Activación del core: Un core fuerte es tu centro de estabilidad en terrenos difíciles. Incluye planchas o rotaciones suaves.
Evita estos errores comunes al calentar
Además de saltarse el calentamiento por completo, hay otros errores que veo con frecuencia y que pueden restar eficacia a tu preparación. Conocerlos es el primer paso para evitarlos y asegurar que tu calentamiento sea lo más productivo posible.
"Solo 5 minutos es suficiente": Por qué la duración sí importa
He escuchado esto muchas veces, y mi respuesta siempre es la misma: 5 minutos no son suficientes. Aunque es mejor que nada, un calentamiento de tan poca duración apenas permite que tu cuerpo eleve la temperatura interna y active los sistemas necesarios. La duración recomendada de 10-15 minutos no es arbitraria; es el tiempo que, en mi experiencia y según la fisiología, tu cuerpo necesita para una preparación adecuada. Dale a tu cuerpo el tiempo que merece.
Olvidar el tren superior y el core: Un calentamiento debe ser integral
Muchos corredores se centran solo en las piernas, pero el running es un deporte de cuerpo completo. El tren superior y, especialmente, el core (abdominales y lumbares) juegan un papel crucial en la estabilidad, la postura y la eficiencia de tu zancada. Un calentamiento integral debe incluir movimientos ligeros para estas áreas. Piensa en rotaciones suaves de tronco, círculos de brazos o activaciones de plancha ligeras. Esto te ayudará a mantener una postura erguida y a evitar el balanceo excesivo del tronco.

Pasar de 0 a 100: El peligro de un calentamiento demasiado agresivo
El objetivo del calentamiento es preparar, no agotar. He visto a corredores hacer un calentamiento tan intenso que llegan al inicio del entrenamiento principal ya fatigados. ¡Eso es contraproducente! El calentamiento debe ser progresivo y de baja a moderada intensidad. Si sientes que te estás esforzando demasiado o que te falta el aliento, estás yendo demasiado rápido. Recuerda, la meta es activar y lubricar, no romper récords personales.
Después de calentar: Los últimos pasos antes de empezar a correr
Has completado tu calentamiento, ¡felicidades! Pero antes de lanzarte a la carrera, hay un par de consideraciones finales que te ayudarán a hacer una transición suave y efectiva hacia tu ritmo de entrenamiento o competición.
La transición perfecta: Cómo pasar del calentamiento al ritmo de carrera
Una vez que has terminado los ejercicios dinámicos, no pases de golpe a tu ritmo de carrera. Aconsejo una transición suave y gradual. Empieza a trotar a un ritmo muy cómodo durante uno o dos minutos, y luego ve aumentando progresivamente la velocidad hasta alcanzar tu ritmo deseado. Esto permite que tu sistema cardiovascular y muscular se ajusten sin un choque repentino, minimizando el riesgo de calambres o sensaciones de fatiga prematura.
¿Necesito material? El papel de las minibandas o el foam roller en tu rutina
Si bien la rutina que te he dado es efectiva sin material, algunos accesorios pueden potenciar ciertos aspectos. Las minibandas elásticas, por ejemplo, son fantásticas para la activación de glúteos y otros músculos estabilizadores. Puedes usarlas para "monster walks" o puentes de glúteos antes de la fase 3. En cuanto al foam roller, mi recomendación es reservarlo principalmente para después de correr, como parte de tu rutina de recuperación. Antes de correr, podría usarse muy ligeramente en zonas de tensión específica, pero con precaución y sin excederse, para no relajar demasiado los músculos que necesitas activos.
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La regla de oro final: Escucha a tu cuerpo antes de dar la primera zancada
Por encima de todas las guías y recomendaciones, hay una regla de oro que siempre comparto con mis atletas: escucha a tu cuerpo. Cada día es diferente. Puede que un día te sientas más rígido y necesites unos minutos extra de movilidad. Otro día, quizás te sientas más ágil. Ajusta tu calentamiento según tus sensaciones. Asegúrate de sentirte completamente preparado, ágil y listo antes de dar la primera zancada a tu ritmo de carrera. Tu cuerpo es tu mejor entrenador; aprende a interpretar sus señales.
