El dolor en el lateral de la cadera es una molestia común que puede afectar significativamente nuestra calidad de vida, limitando actividades tan básicas como caminar o dormir. En este artículo, como Mario Santacruz, desglosaré la anatomía de los músculos clave implicados, exploraremos las causas más frecuentes de esta dolencia y, lo más importante, te ofreceré una guía práctica con ejercicios de fortalecimiento y estiramientos diseñados para aliviar tu dolor y prevenir futuras lesiones.
El dolor lateral de cadera: comprende sus causas y cómo aliviarlo con ejercicios clave
- Los músculos glúteo medio, glúteo menor y tensor de la fascia lata son los principales responsables de la estabilidad de tu cadera.
- Su debilidad o sobrecarga puede causar el Síndrome Doloroso del Trocánter Mayor (SDTM), manifestado como tendinopatía glútea o bursitis trocantérea.
- El dolor se localiza en la parte externa de la cadera, empeorando al acostarse sobre el lado afectado o al realizar actividades como caminar y subir escaleras.
- Es más común en mujeres de 40 a 60 años, corredores y personas con obesidad o hábitos posturales inadecuados.
- La solución se centra en un plan de acción con ejercicios de fortalecimiento específicos (elevaciones laterales, clamshells, puentes con abducción, caminata lateral con banda) y estiramientos (TFL, glúteos).
- La fisioterapia es el pilar del tratamiento, y es crucial buscar ayuda profesional si el dolor persiste o se agrava.
Más allá del glúteo mayor: conoce a los verdaderos estabilizadores de tu pelvis
Cuando pensamos en los glúteos, la mayoría de las personas visualiza el glúteo mayor, el músculo más grande y potente. Sin embargo, en mi experiencia, los verdaderos héroes anónimos de la estabilidad de la pelvis y la cadera son otros: el glúteo medio, el glúteo menor y el tensor de la fascia lata (TFL). Estos músculos son fundamentales para un movimiento eficiente y para prevenir el dolor lateral de cadera.El equipo lateral: ¿Qué son el glúteo medio, el menor y el tensor de la fascia lata?
- Glúteo medio y glúteo menor: Estos dos músculos se encuentran estratégicamente situados debajo del glúteo mayor. El glúteo medio es más superficial que el menor, y ambos se extienden desde la parte superior del hueso ilíaco (pelvis) hasta el trocánter mayor del fémur.
- Tensor de la fascia lata (TFL): Este músculo, más pequeño pero igualmente importante, se origina en la parte anterior de la pelvis (cresta ilíaca) y recorre el lateral del muslo, insertándose en la banda iliotibial, una gruesa banda de tejido conectivo que llega hasta la rodilla.
La función que no sabías que tenías: por qué son cruciales para caminar, correr y mantener el equilibrio
La función principal de los glúteos medio y menor es la abducción de la cadera, es decir, separar la pierna del cuerpo. Pero su papel más crítico, y a menudo subestimado, es la estabilización de la pelvis. Cuando caminamos, corremos o simplemente nos mantenemos de pie sobre una sola pierna, estos músculos trabajan incansablemente para evitar que la pelvis se caiga hacia el lado contrario. Si estos músculos están débiles, se puede observar el llamado "signo de Trendelenburg", donde la pelvis se inclina al levantar la pierna opuesta, lo que genera una cascada de problemas en la cadena cinética, afectando la rodilla, el tobillo e incluso la zona lumbar. El TFL, por su parte, también contribuye a la abducción, flexión y rotación interna de la cadera, trabajando en sinergia con los glúteos para mantener la integridad del movimiento.
Entender la importancia de estos músculos es el primer paso para abordar el dolor. Ahora, profundicemos en las causas específicas que suelen generar esta molestia.
Descubre el origen de tu dolor en la cadera lateral
¿Es tendinitis o bursitis? Aprende a diferenciar los síntomas clave
Cuando el dolor se localiza en el lateral de la cadera, las dos causas más comunes que suelen venir a la mente son la tendinopatía glútea y la bursitis trocantérea. Aunque a menudo se confunden y pueden coexistir, es útil entender sus diferencias.
| Tendinopatía Glútea | Bursitis Trocantérea |
|---|---|
| Degeneración o inflamación de los tendones del glúteo medio y/o menor. | Inflamación de la bursa trocantérea, un pequeño saco lleno de líquido que reduce la fricción entre el trocánter mayor y los tendones/músculos. |
| Dolor más difuso y profundo en el lateral de la cadera, que puede irradiar hacia el muslo. | Dolor más agudo y localizado directamente sobre el trocánter mayor (la protuberancia ósea en el lateral de la cadera). |
| Empeora con la actividad (caminar, correr, subir escaleras) y al inicio del movimiento. | Dolor intenso al presionar directamente sobre la zona, al acostarse sobre el lado afectado y con movimientos de abducción o rotación. |
| Suele estar relacionada con debilidad muscular, sobrecarga o patrones de movimiento inadecuados. | Puede ser causada por traumatismos directos, fricción repetitiva, o como una consecuencia secundaria de una tendinopatía glútea. |
El síndrome del trocánter mayor: el diagnóstico que engloba tu molestia
Para simplificar, los profesionales de la salud a menudo utilizamos el término "Síndrome Doloroso del Trocánter Mayor" (SDTM) para englobar el dolor en la cadera lateral, ya que tanto la tendinopatía glútea como la bursitis trocantérea son sus manifestaciones más frecuentes. Los síntomas característicos de este síndrome incluyen un dolor localizado en la parte externa de la cadera, justo sobre el trocánter mayor. Este dolor típicamente empeora por la noche al acostarse sobre el lado afectado, al subir escaleras, al levantarse de una silla o después de períodos prolongados de pie o caminando. Es una molestia que, si no se trata, puede volverse bastante incapacitante.
Factores de riesgo: ¿Por qué afecta más a mujeres y corredores?
He visto el SDTM en una amplia variedad de pacientes, pero hay ciertos patrones y factores de riesgo que lo hacen más prevalente en algunos grupos:
- Afecta a un considerable 10-25% de la población general.
- Es más común en mujeres (con una proporción de 4:1 respecto a los hombres), especialmente en el rango de edad de 40 a 60 años. Esto puede deberse a diferencias anatómicas y hormonales.
- La obesidad aumenta la carga sobre la articulación de la cadera y los tendones circundantes.
- El sobreuso, como el que experimentan los corredores de fondo o personas con trabajos que requieren estar mucho tiempo de pie o caminando, es un factor clave.
- La debilidad muscular, específicamente de los abductores de la cadera (glúteo medio y menor), es una causa fundamental.
- Ciertos patrones biomecánicos específicos, como apoyar el peso constantemente en una sola pierna o tener una marcha alterada, también contribuyen.
Los errores cotidianos que están sobrecargando tu cadera sin que te des cuenta
A menudo, el dolor lateral de cadera no aparece de la noche a la mañana, sino que es el resultado de la acumulación de pequeños hábitos y posturas incorrectas. Estos son algunos de los errores que, como profesional, veo con frecuencia y que pueden estar sobrecargando tu cadera:
- Mantener el peso en una sola pierna: Es una postura muy común al estar de pie, pero ejerce una presión excesiva y constante sobre los músculos y tendones del lateral de la cadera.
- Malas posturas al sentarse: Cruzar las piernas de forma prolongada o sentarse con la pelvis inclinada puede desalinear la cadera y generar tensión.
- Dormir sobre el lado afectado: Si ya tienes dolor, dormir sobre esa cadera durante horas puede agravar la inflamación de la bursa o los tendones. Lo ideal es dormir de lado con una almohada entre las rodillas o boca arriba.
- Falta de conciencia corporal: No prestar atención a cómo te mueves o te posicionas durante el día puede llevar a sobrecargas sin que te des cuenta hasta que el dolor se manifiesta.
La buena noticia es que, una vez identificado el problema, podemos tomar medidas. Mi enfoque siempre ha sido guiar a mis pacientes hacia un plan de acción práctico y efectivo.
Tu plan de acción: fortalece y alivia el dolor lateral de cadera
La clave para superar el dolor lateral de cadera y prevenir su recurrencia reside en un programa de ejercicios bien estructurado. Como Mario Santacruz, he visto cómo la progresión adecuada y la técnica correcta marcan la diferencia. Dividiremos este plan en fases para adaptarnos a tu nivel de dolor y condición física.
Fase 1: Ejercicios isométricos para calmar el dolor agudo
Cuando el dolor es agudo, lo último que queremos es agravarlo con movimientos bruscos. Por eso, mi recomendación es empezar con ejercicios de activación suaves o isométricos. Estos ejercicios permiten activar y fortalecer los músculos sin realizar movimientos amplios de la articulación, lo que ayuda a calmar la molestia. La clave aquí es escuchar a tu cuerpo: si sientes dolor, reduce la intensidad o detente. Mantén cada contracción durante 10-15 segundos, repitiendo 5-10 veces, varias veces al día. Un ejemplo sencillo es presionar el lateral de tu rodilla contra una pared o contra tu mano, intentando separar la pierna sin que haya movimiento real.Fase 2: Fortalecimiento progresivo para construir una cadera a prueba de balas
Una vez que el dolor agudo ha disminuido, es el momento de construir fuerza y resistencia. Esta fase es el pilar para la recuperación a largo plazo y la prevención de futuras lesiones. La constancia y la técnica son fundamentales.
Elevaciones laterales tumbado: la técnica perfecta para aislar el glúteo medio
- Acuéstate de lado con las piernas estiradas y alineadas con tu tronco. Puedes apoyar la cabeza en tu brazo o en una almohada.
- Asegúrate de que tu cadera superior esté ligeramente adelantada para evitar que el glúteo mayor compense el trabajo del glúteo medio.
- Levanta lentamente la pierna de arriba hacia el techo, manteniendo la punta del pie mirando hacia adelante o ligeramente hacia abajo (rotación interna).
- Controla el descenso de la pierna, sin dejarla caer bruscamente.
Este ejercicio es excelente porque permite aislar de manera efectiva el glúteo medio. Al mantener una ligera rotación interna del pie, nos aseguramos de que sea este músculo el que trabaje principalmente, fortaleciendo su capacidad de abducción y estabilización.
El ejercicio "Clamshell" o concha: tu mejor aliado con y sin bandas elásticas
- Acuéstate de lado con las rodillas flexionadas a unos 90 grados y los pies juntos.
- Mantén las caderas apiladas una sobre la otra y el tronco estable.
- Levanta la rodilla de arriba hacia el techo, manteniendo los pies juntos, como si abrieras una concha.
- Controla el movimiento al bajar la rodilla de nuevo a la posición inicial.
El "Clamshell" es increíblemente versátil. Puedes empezar sin banda elástica y, a medida que ganes fuerza, añadir una banda de resistencia alrededor de las rodillas para aumentar la intensidad. Es un ejercicio fantástico para fortalecer los abductores de la cadera y mejorar la estabilidad pélvica, siendo una base sólida para movimientos más complejos.
Puente de glúteos con abducción: activa toda tu cadena posterior
- Acuéstate boca arriba con las rodillas flexionadas, los pies apoyados en el suelo y una banda elástica alrededor de las rodillas.
- Empuja las rodillas hacia afuera contra la resistencia de la banda, manteniendo la tensión.
- Levanta las caderas del suelo, formando una línea recta desde los hombros hasta las rodillas, manteniendo la abducción.
- Baja lentamente las caderas de vuelta al suelo, manteniendo la tensión en la banda.
Este ejercicio no solo activa el glúteo medio y menor a través de la abducción, sino que también involucra a los glúteos mayores y los isquiotibiales, fortaleciendo toda la cadena posterior. Es excelente para mejorar la estabilidad de la cadera y la fuerza general de la parte inferior del cuerpo.
Caminata lateral con banda: mejora la estabilidad en movimiento
- Coloca una banda elástica alrededor de los tobillos o justo por encima de las rodillas.
- Adopta una posición de media sentadilla, con las rodillas ligeramente flexionadas y la espalda recta.
- Da pequeños pasos laterales, manteniendo la tensión en la banda en todo momento y asegurándote de que las rodillas no se junten.
- Realiza un número determinado de pasos hacia un lado y luego hacia el otro.
La caminata lateral, a menudo llamada "paso del cangrejo", es un ejercicio funcional que mejora la estabilidad dinámica de la cadera. Es muy útil para replicar patrones de movimiento que realizamos en el día a día o en el deporte, fortaleciendo los abductores mientras están en acción.
Fase 3: Estiramientos clave para liberar la tensión acumulada
El fortalecimiento es crucial, pero no podemos olvidar la importancia de la flexibilidad. Los estiramientos adecuados ayudan a liberar la tensión acumulada en los músculos de la cadera lateral, mejorando el rango de movimiento y aliviando la rigidez que a menudo acompaña al dolor.
Cómo estirar correctamente el tensor de la fascia lata (TFL) para un alivio instantáneo
- Ponte de pie cerca de una pared o un soporte para mantener el equilibrio.
- Cruza la pierna que quieres estirar por detrás de la otra.
- Inclina el tronco hacia el lado contrario de la pierna que está atrás, sintiendo el estiramiento en el lateral de la cadera y el muslo.
- Mantén el estiramiento durante 20-30 segundos y repite 2-3 veces por cada lado.
Este estiramiento es muy efectivo para el tensor de la fascia lata y la banda iliotibial, que a menudo se tensan y contribuyen al dolor lateral de cadera. Realizarlo con regularidad puede proporcionar un alivio significativo de la tensión.
Estiramiento del piramidal y glúteos: libera la presión de la zona posterior
- Acuéstate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo.
- Cruza un tobillo sobre la rodilla contraria, formando un "4" con tus piernas.
- Agarra la parte posterior del muslo de la pierna que está en el suelo y acércala suavemente hacia tu pecho.
- Sentirás el estiramiento en la zona del glúteo y la cadera de la pierna cruzada. Mantén durante 20-30 segundos y repite 2-3 veces por cada lado.
Este estiramiento es excelente para los glúteos profundos y el piramidal, músculos que, cuando están tensos, pueden contribuir al dolor de cadera e incluso irritar el nervio ciático. Ayuda a liberar la presión y a mejorar la flexibilidad en la zona posterior de la cadera.
Además de los ejercicios, la prevención diaria juega un papel fundamental para mantener tu cadera sana y libre de dolor.
Prevención diaria: cuida la salud de tu cadera
Ajustes posturales sencillos al estar de pie y sentado
Como ya he mencionado, nuestros hábitos diarios tienen un impacto enorme. Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia en la salud de tu cadera:
- Al estar de pie: Evita apoyar el peso constantemente en una sola pierna. Distribuye tu peso de manera uniforme entre ambas piernas. Si debes estar de pie por mucho tiempo, alterna el apoyo o utiliza un pequeño taburete para elevar un pie ocasionalmente.
- Al sentarte: Asegúrate de que tus pies estén planos en el suelo y tus rodillas ligeramente por debajo de tus caderas. Evita cruzar las piernas por períodos prolongados, ya que esto puede desalinear la pelvis.
- Al dormir: Si duermes de lado, coloca una almohada entre tus rodillas para mantener la cadera y la columna alineadas. Si duermes boca arriba, una almohada debajo de las rodillas puede ayudar a relajar la zona lumbar y la cadera.
La importancia del calentamiento y la vuelta a la calma en tu rutina deportiva
Si eres una persona activa o practicas algún deporte, el calentamiento y la vuelta a la calma no son opcionales, son esenciales. Un calentamiento adecuado prepara tus músculos y articulaciones para el esfuerzo, aumentando el flujo sanguíneo y la elasticidad, lo que reduce significativamente el riesgo de lesiones en la cadera. Después del ejercicio, una rutina de vuelta a la calma, que incluya estiramientos suaves, ayuda a relajar los músculos, mejora la flexibilidad y facilita la recuperación. Ignorar estas fases, especialmente en actividades de impacto como correr, es una receta para el dolor.Calzado y superficies: ¿cómo influyen en el dolor de cadera?
El tipo de calzado que usamos y las superficies sobre las que nos movemos tienen un impacto directo en la absorción de impactos y la biomecánica de nuestra cadera. Un calzado inadecuado, con poco soporte o muy desgastado, puede alterar la alineación de tus pies, rodillas y caderas, aumentando el estrés en la articulación. Recomiendo invertir en un calzado que ofrezca buen soporte y amortiguación, y reemplazarlo cuando muestre signos de desgaste. En cuanto a las superficies, correr o caminar constantemente sobre superficies duras (asfalto, cemento) genera mayores fuerzas de impacto que pueden sobrecargar la cadera. Siempre que sea posible, opta por superficies más blandas como la hierba, la tierra o pistas de atletismo para reducir el estrés en tus articulaciones.
Aunque estos consejos y ejercicios son muy efectivos, hay momentos en los que la ayuda profesional es indispensable.
Busca ayuda profesional: cuándo y qué esperar
Señales de alerta que indican que debes consultar a un fisioterapeuta
Como experto, siempre enfatizo la importancia de la auto-gestión, pero también sé cuándo es el momento de buscar ayuda profesional. No dudes en consultar a un fisioterapeuta si experimentas alguna de estas señales de alerta:
- El dolor es persistente y no mejora después de varias semanas de aplicar los ejercicios y ajustes posturales.
- Los síntomas empeoran, incluso con el reposo o al intentar realizar actividades diarias básicas.
- Tienes dificultad para realizar actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o dormir debido al dolor.
- El dolor está acompañado de otros síntomas como entumecimiento, hormigueo o debilidad en la pierna.
- Has sufrido un traumatismo o caída reciente que podría haber causado el dolor.

Qué esperar de un diagnóstico profesional: ecografía y pruebas funcionales
Cuando acudas a un fisioterapeuta, el proceso de diagnóstico suele ser exhaustivo. Yo, como Mario Santacruz, siempre comienzo con una exploración física detallada, evaluando tu postura, rango de movimiento, fuerza muscular y palpando la zona dolorida. Realizaré pruebas funcionales específicas para la cadera que me ayudarán a identificar qué músculos están débiles o tensos y cómo tus patrones de movimiento pueden estar contribuyendo al problema. En algunos casos, si la causa no es clara o si sospecho una tendinopatía o bursitis, puedo recomendar el uso de técnicas de imagen como la ecografía. La ecografía es una herramienta excelente para visualizar los tendones y las bursas en tiempo real, permitiendo un diagnóstico preciso y, a veces, guiar el tratamiento.
Lee también: Cádiz CF: Empate 1-1. ¿Cómo impacta en la lucha por el ascenso?
Más allá de los ejercicios: otras terapias efectivas para el dolor crónico
Si bien los ejercicios son la piedra angular del tratamiento, en casos de dolor crónico o persistente, existen otras terapias que pueden complementar el plan y acelerar la recuperación:
- Terapia manual: Técnicas como la movilización articular, el masaje de tejidos blandos o la liberación miofascial pueden ayudar a reducir el dolor, mejorar la movilidad y disminuir la tensión muscular.
- Ondas de choque: Esta terapia no invasiva utiliza ondas acústicas para estimular la curación en tendones y tejidos blandos, siendo muy efectiva en tendinopatías crónicas.
- Electrolisis Percutánea Intratisular (EPI®): Es una técnica mínimamente invasiva que utiliza una corriente galvánica para generar un proceso inflamatorio controlado que estimula la regeneración del tejido dañado, especialmente útil en tendinopatías.
- Infiltraciones: En algunos casos, se pueden considerar infiltraciones con corticosteroides o plasma rico en plaquetas (PRP). Sin embargo, es importante saber que el alivio de las infiltraciones de corticoides suele ser temporal y no abordan la causa subyacente del problema.
- Cirugía endoscópica: En casos muy raros y cuando todas las demás opciones han fallado, la cirugía endoscópica puede ser una opción para reparar tendones o remover tejido inflamado.
